Es lo mismo y a la vez no lo es

No se puede explicar esta tendencia sin hablar sobre el neoliberalismo en el que se nos ha instalado de manera gradual. Igual que las ranas de la olla que no saltan porque el agua se calienta poco a poco sin que ellas se den cuenta. Pues así en España en 1982 y con un gobierno que llegó al poder con un discurso socialdemócrata y keynesiano implantando reformas fiscales bastante alejadas de su discurso. Comienza entonces el desmantelamiento de la empresa pública y abre la puerta a su privatización. “Me sorprende y me parece digno de estudio como la publicidad institucional consiguió que muchos de sus votantes siguieran comprando el discurso a pesar de todas sus contradicciones” El neoliberalismo es una corriente de pensamiento económico y político que promueve la reducción del papel del Estado en la economía, la privatización de empresas y servicios públicos. Oponiéndose firmemente a cualquier idea de colectividad.

Necesitamos todo el contexto sociopolítico para que pueda explicar esta hipótesis.

El catolicismo promueve el individualismo a través de la salvación individual desde los anales de su fundación, una serie acontecimientos históricos no han hecho más que legitimar moralmente la ambición personal alejada de la comunidad y lo colectivo (salvo por que se le denomina congregación o rebaño) no sorprende que quien tenía acceso a la cultura y a su difusión modulara y usará la flexibilidad del lenguaje en beneficio propio.

La exaltación de Yo se da en la segunda mitad del siglo XX. La explosión cultural está centrada en el individuo y la visión antropocentrista que ya veníamos arrastrando del siglo XVII con el humanismo.

El auge de la literatura de autoayuda que pone la responsabilidad de progreso en el individuo. Los viajes del héroe y los personajes hechos así mismos te han ido colando la meritocracia como forma de ascenso social. Por tanto con este caldo de cultivo donde la culpa reside en el individuo y no en causas estructurales o sistémicas tenemos una civilización que convive en urbes densamente pobladas con más contacto social que nunca, pero con una distancia abismal entre personas gracias al individualismo.

Ahora toca hablar de la otredad, me costó años entender que significaba realmente esta palabra. Un ejemplo de tribus urbanas en la que tú eres Normi y al lado están las Otaku. Eso que nos hace sentir diferentes y construye la figura de la otra en la distancia es la otredad. Las diferencias que nos hacen considerarnos ajenas y donde no cabe un nosotras. He simplificado mucho, hay toda una teoría filosófica y sociológica detrás de este concepto que acabo de pisotear. Perdón, perdón, perdón. La utilidad de la otredad es garantizar la supervivencia del Status Quo. Mientras le prestas atención a ese otro no estás mirando más allá.

Segregación urbana: El "otro" es aquel que vive allá: en la periferia, en el barrio chungo donde no reparten ni las cartas, en la Cañada Real sin Luz, en la zona "peligrosa". El espacio geográfico se convierte en un marcador de identidad y estigma.

La arquitectura y ordenación urbana haciendo lo suyo. Urbanizaciones cerradas, barrios exclusivos y espacios de consumo elitistas crean fortalezas del "nosotros", desde las cuales se observa y se teme al "otro" que queda fuera.

El resultado obtenido es desigualdad, precariedad, falta de vivienda, desempleo. Miedo al fracaso, miedo a la pérdida de estatus.Esta ansiedad social necesita un modo de canalización para no volverse contra el sistema.

La otredad, en lugar de culpar a estructuras económicas, al capitalismo, la especulación inmobiliaria, la erosión del estado de bienestar, desplaza la culpa hacia individuos o grupos concretos que son marcados como diferentes y peligrosos.

La gran paradoja y perversión de esta mierda es que la otra es tan igual a ti que asusta. Comparte las mismas necesidades básicas, los mismos miedos, y es víctima de las mismas estructuras. Sin embargo, el sistema neoliberal ha logrado romper ese espejo.

El pacto generacional no es otra cosa que asumir tus obligaciones como ciudadana e igual que te sostuvieron a ti en la infancia sostienes a las mayores y en ambos casos sin excusas utilitaristas, los sostienes porque toca y ese es el pacto. Refleja grandes acuerdos que pueden ser explícitos o implícitos, entre segmentos sociales con diferentes intereses, buscando la convivencia y la articulación de la sociedad. El pacto generacional es una forma de reducir las desigualdades y en definitiva nos aleja de todo eso que te da tanto miedo.

Es todo un reto pensar en cuidar y sostener a quien no conoces ni conocerás nunca ¿verdad?.

Tres caminos: